Opinión El manotazo a Venezuela ¿Petróleo, Libertad o el Cobro de una Factura de 25 años
Opinión El manotazo a Venezuela ¿Petróleo, Libertad o el Cobro de una Factura de 25 años

Por: Alexis Jumbo

Finalmente ocurrió. El movimiento de Estados Unidos en Venezuela no es una sorpresa para nadie que sepa leer entre líneas. Pero antes de que los «revolucionarios de café» empiecen a rasgarse las vestiduras desde su iPhone, vamos a poner los puntos sobre las íes. Porque aquí nadie es santo, pero hay pecados que ya no se podían ocultar bajo la alfombra.

El origen del fango: De Sao Paulo al Palacio de Miraflores

Para entender el desastre de hoy, hay que viajar a 1990. Mientras el muro de Berlín caía, un tal Hugo Chávez andaba en las reuniones del Foro de Sao Paulo en Brasil, aprendiendo de la mano de Lula y Fidel cómo disfrazar de democracia lo que terminó siendo una monarquía petrolera. Chávez no inventó la rueda; heredó una Venezuela herida por la corrupción de los 90, pero en lugar de curarla, la infectó con un mesianismo que hoy cumple un cuarto de siglo de fracaso.

¿Dónde están los petrodólares?
¿Qué se hizo con 25 años de la bonanza petrolera más grande de la historia?

Se estima que por las manos del régimen pasaron más de un trillón de dólares. Sin embargo, en pleno 2025, antes de este último movimiento de fichas, las estadísticas daban náuseas.
Mientras Nicolás Maduro seguía atornillado al poder hablando de una «guerra económica» imaginaria, la realidad era esta:

Salario Mínimo: Un venezolano promedio llegaba al 2025 ganando apenas unos pocos dólares al mes; una cifra que no alcanza ni para un cartón de huevos.

Pobreza: Más del 90% de la población hundida en la miseria, mientras la cúpula militar brindaba con champaña.
Producción: Destruyeron PDVSA. De ser una potencia mundial, pasaron a no tener gasolina ni para sus propias ambulancias.

El petróleo no fue para el pueblo; fue el combustible de una maquinaria de control que convirtió a un país rico en una fila interminable para mendigar pan.

La doble moral del «Imperialismo»

Lo más irónico es ver a gente aquí, con la refri llena, carro en la puerta y libertad de criticar al gobierno en redes sociales, llorando por la «soberanía» venezolana. Me pregunto: si el modelo de Nicolás Maduro es tan digno, ¿por qué los millones de migrantes no se fueron a Cuba o a Nicaragua? Se van a Estados Unidos. Cruzan el Darién, arriesgan la vida para llegar a la «boca del lobo» que tanto dicen odiar.

Mientras los venezolanos en las calles lloran de alegría por una luz de esperanza(aunque venga de afuera), los intelectuales de sofá se escandalizan. Es muy fácil ser socialista cuando tienes internet de alta velocidad y no tienes que elegir entre comprar una medicina para tu hijo o comer ese día.

El factor crudo

No seamos ingenuos: a Estados Unidos le importa el petróleo. El crudo de Venezuela es clave en el tablero geopolítico, y con China y Rusia metiendo la mano en el patio trasero, Washington decidió que el tiempo de Maduro se acabó. Es un juego de poder, sí. Pero cuando el «dueño» anterior de la casa la dejó en ruinas, sin luz y con la gente muriendo de hambre, ¿quién puede culpar a los hijos por querer que alguien, quien sea, tumbe la puerta de una vez?

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