¿Medio de Comunicación o extensión del Depártamento de Relaciones Públicas?

¿Medio de Comunicación o extensión del Depártamento de Relaciones Públicas
¿Medio de Comunicación o extensión del Depártamento de Relaciones Públicas. https://casaindependienteamazonica.com

Por: Elizabeth Cuesta

Últimamente pareciera que algunas instituciones públicas descubrieron una nueva forma de “garantizar la información”: no invitar a la prensa, cerrar coberturas y luego enviar un boletín impecablemente adornado, con fotografías cuidadosamente seleccionadas, declaraciones convenientes y dos párrafos vacíos donde, casualmente, nunca pasó nada malo.

Y pretenden que con eso hagamos periodismo.

Ahora resulta que el reportero ya no necesita estar en el lugar de los hechos. Ya no hace falta preguntar, contrastar, observar ni investigar. Para ciertos funcionarios, el “nuevo periodismo” consiste en copiar el comunicado oficial, publicar las fotos aprobadas por comunicación institucional y agradecer por el material recibido.

Qué cómodo.

Porque claro, una institución controlando las imágenes, las preguntas y la narrativa siempre contará una historia perfecta: operativos exitosos, autoridades eficientes y cero cuestionamientos. Todo limpio, todo editado, todo listo para publicación. Casi como propaganda… pero con logo institucional.

El problema es que el periodismo no nació para aplaudir boletines.

La prensa está para incomodar cuando es necesario, para verificar lo que otros quieren maquillar y para contarle a la ciudadanía lo que ocurre más allá del encuadre oficial. Y eso solo se logra estando presentes en el territorio, viendo con nuestros propios ojos y haciendo preguntas que a veces incomodan más de la cuenta.

Porque un boletín jamás reemplazará el trabajo de un periodista.

Una foto institucional jamás mostrará lo que decidieron dejar fuera de cámara.

Y una democracia donde el Estado solo quiere medios obedientes termina pareciéndose demasiado a un monólogo.

Invitar a la prensa a coberturas oficiales no es un acto de generosidad. Es respeto por el derecho ciudadano a recibir información real, no únicamente la versión maquillada de los hechos.

Pero quizá ahí está el problema: el periodismo independiente no sirve para decorar discursos. Sirve para fiscalizar. Y eso, evidentemente, incomoda.

Desde Casa Independiente Amazónica seguiremos haciendo periodismo, no relaciones públicas disfrazadas de noticia. Porque mientras algunos quieren periodistas que publiquen sin preguntar, todavía existimos quienes preferimos ir, mirar y contar lo que realmente pasa.


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